El Grito de Lares ocurrió el 23 de septiembre del 1868. No se supone que ocurriera ese día pero por ciertas razones se adelanto. Era el 23 de septiembre y ya yo estaba listo para luchar. Fue en una época en donde los esclavos, niños, mujeres, y nosotros los jornaleros refutamos y luchamos por nuestros derechos y el poder de ser libre. No aguantaba más el Régimen de la Libreta ni otras maneras en las que la corona española nos trataba. Me llamo Javier Rivera y tengo 25 años y fui parte de esta rebelión también conocida como el Grito de Lares para dejarle saber a la corona española y a sus autoridades que si sabemos lo que nos están haciendo. “Lucharemos por nuestra independencia y nuestra libertad”. Esas fueron las palabras que me motivaron a salir a luchar por lo que nos quitaron o nunca nos dieron que nos merecemos. La corona española nos está quitando toda nuestra libertad, y quiero luchar por mi tierra, mi país y los derechos de los ciudadanos puertorriqueños. Soy de Mayagüez aquí en mi pueblo estamos todos en tribuna para defender lo nuestro y apoyar el Grito de Lares. Nosotros los Mayagüezanos estamos bien involucrados en este movimiento. (El pueblo de Mayagüez fue el segundo pueblo mas involucrado en el Grito de Lares’ el primero siendo Lares.) Se ve mucha furia y empeño las calles. Antes de que comenzara la rebelión, me encontraba con mi hermano José caminando hacia donde se encontraba el resto de las personas apoyando esta misma manifestación. Sabíamos que teníamos que luchar por nuestra libertad orara ganar lo que queríamos. Ambos favorecíamos el Grito de Lares y apoyábamos el lado luchador y evolucionista. Mi hermano y yo trabajamos en la Hacienda Villanueva de Mayagüez y no quermes seguir ciento tratados como humanos sin derechos ni valores.
Son las 9:20pm y acababa de reventar la revolución. “A defender lo nuestro señores”. Esas fueron las palabras que escuche tan pronto comenzó todo. Acuerdo no tener pertenencias ni nada, solo tenía un par de ropa, mis fichas y mi maldita libreta. No tenía nada y por eso luche para por lo menos tener libertad y dignidad. Sentía que no tenía nada; que no era nadie. Sabía que si luchaba por lo que era mío en ese momento lo iba a ganar. Una voz en mi conciencia me decía que luchara, que luchara fuerte que iba a ganar. Mis planes en ese momento me recuerdo que fue unirme con todos los jornaleros y otras personas presentes que también estaban a favor de la libertad. Acuerdo haber ido a donde los hacendados a tirarle nuestras libretas para dejarles saber que ya no íbamos a aguantar más su mal trato ni su trabajo. El punto de tirarles las libretas a los hacendados era porque queríamos eliminar el Régimen de la Libreta. Mi mayor preocupación era el que las autoridades me vieran en lucha y rebelión contra la corona española ya que si te veían pues era muy posible que te mataran al instante o te llevaran preso. Sabía que en cualquier momento podía perder la vida pero nunca deje de luchar. Si tenía que perder la vida luchando lo iba a ser. Si la perdía sabía que era por algo que en realidad todos queríamos. La perdería por todos los ciudadanos puertorriqueños. Mi mayor deseo fue el de ser libre junto al resto de los puertorriqueños y si tenía que seguir luchando el resto de mi vida por mi libertad lo iba a hacer. Vi a muchísima gente luchando por su libertad. En ese momento fueron todo sentimientos y emocionas encontradas. Sentía temor y a la vez ansiedad. No sabía lo que fuera a pasar; los resultados ni las consecuencias de la rebelión. Sentía mucho cansancio y agotamiento ya que estuve casi dos días luchando pero sabía que todo iba a ser por el bien de los puertorriqueños y los derechos de todos. Vi a muchos apoyando el Grito de Lares y eso fue algo que me motivo porque eso me dejo saber que no era la única persona luchando. Tuve la suerte de no pasar por ningún problema durante la rebelión, lo único fue que mientras tiraba mi libreta al hacendado, las autoridades me empezaron a perseguir pero logre escaparme. Sentí mucho miedo en ese momento pero la adrenalina me ayudo a escapar. En el único peligro que me sentí fue en morir pero recordemos que lo único seguro en la vida es la muerte. Debido a mi “trabajo” no pude comer mucho ya que no me pagaban con suficientes fichas. Mi ropa también la compro con mis fichas y lo único que tenia era un pantalón azul gastado y una camisa manga larga blanca con botones para proteger mi piel de los rayos del sol y también tenía un comprero de paja para tapar mi cara del sol. Vi muchas cosas diferentes pero lo más que me impacto fue la cantidad de personas apoyando el Grito de Lares. Vi la muerte de algunas personas al igual que como las autoridades se llevaban a otros presos. El Grito de Lares me hizo sentí mas puertorriqueño que nunca. Sabía que estaba luchando por mí y por los demás. A la vez sentí mucho miedo porque no sabía lo que iba a pasar.
El Grito de Lares solo duro dos días, pero esos dos días cambio la vida de muchos puertorriqueños. A los cinco años la esclavitud en la isla termino por completo y no existió el trabajo forzado más nunca. Me siento bien por haber participado en el Grito de lares porque sé que participe en algo histórico en la isla de Puerto Rico.
Soy Javier Rivera, fui jornalero y apoye el Grito de Lares. Mi historia es corta. Yo vivo en Mayagüez y fui parte del Grito de Lares. El 23 de septiembre del 1868 ocurrió una de las revoluciones más grandes en la historia de Puerto Rico. Comenzó como a eso de las 9:20pm todo por la lucha para nuestra libertad. Fui junto con mi hermano y otros jornaleros de mi hacienda a tirarle nuestras libretas al hacendado para dejarle saber que estábamos luchando por ser libres. No queríamos vivir bajo el Régimen de la Libreta más. Una vez tiramos las libretas, la policía nos vio y nos empezó a perseguir. Tuvimos la suerte de que nos pudimos escapar y logramos salir vivos de allí. Cuando volvimos a donde todo el mundo estaba, tuve el privilegio de ver como cosían la nueva bandera y la pusieron en alto. En ese momento todos gritamos “Que viva Puerto Rico libre”. Ya la revolución había terminado y pudimos ver muchos cambios en la isla. A los cinco años la esclavitud acabo y supe que yo fui una gran parte de los resultados.
El Grito de Lares ocurrió el 23 de septiembre del 1868. No se supone que ocurriera ese día pero por ciertas razones se adelanto. Era el 23 de septiembre y ya yo estaba listo para luchar. Fue en una época en donde los esclavos, niños, mujeres, y nosotros los jornaleros refutamos y luchamos por nuestros derechos y el poder de ser libre. No aguantaba más el Régimen de la Libreta ni otras maneras en las que la corona española nos trataba. Me llamo Javier Rivera y tengo 25 años y fui parte de esta rebelión también conocida como el Grito de Lares para dejarle saber a la corona española y a sus autoridades que si sabemos lo que nos están haciendo. “Lucharemos por nuestra independencia y nuestra libertad”. Esas fueron las palabras que me motivaron a salir a luchar por lo que nos quitaron o nunca nos dieron que nos merecemos. La corona española nos está quitando toda nuestra libertad, y quiero luchar por mi tierra, mi país y los derechos de los ciudadanos puertorriqueños. Soy de Mayagüez aquí en mi pueblo estamos todos en tribuna para defender lo nuestro y apoyar el Grito de Lares. Nosotros los Mayagüezanos estamos bien involucrados en este movimiento. (El pueblo de Mayagüez fue el segundo pueblo mas involucrado en el Grito de Lares’ el primero siendo Lares.) Se ve mucha furia y empeño las calles. Antes de que comenzara la rebelión, me encontraba con mi hermano José caminando hacia donde se encontraba el resto de las personas apoyando esta misma manifestación. Sabíamos que teníamos que luchar por nuestra libertad orara ganar lo que queríamos. Ambos favorecíamos el Grito de Lares y apoyábamos el lado luchador y evolucionista. Mi hermano y yo trabajamos en la Hacienda Villanueva de Mayagüez y no quermes seguir ciento tratados como humanos sin derechos ni valores.
Son las 9:20pm y acababa de reventar la revolución. “A defender lo nuestro señores”. Esas fueron las palabras que escuche tan pronto comenzó todo. Acuerdo no tener pertenencias ni nada, solo tenía un par de ropa, mis fichas y mi maldita libreta. No tenía nada y por eso luche para por lo menos tener libertad y dignidad. Sentía que no tenía nada; que no era nadie. Sabía que si luchaba por lo que era mío en ese momento lo iba a ganar. Una voz en mi conciencia me decía que luchara, que luchara fuerte que iba a ganar. Mis planes en ese momento me recuerdo que fue unirme con todos los jornaleros y otras personas presentes que también estaban a favor de la libertad. Acuerdo haber ido a donde los hacendados a tirarle nuestras libretas para dejarles saber que ya no íbamos a aguantar más su mal trato ni su trabajo. El punto de tirarles las libretas a los hacendados era porque queríamos eliminar el Régimen de la Libreta. Mi mayor preocupación era el que las autoridades me vieran en lucha y rebelión contra la corona española ya que si te veían pues era muy posible que te mataran al instante o te llevaran preso. Sabía que en cualquier momento podía perder la vida pero nunca deje de luchar. Si tenía que perder la vida luchando lo iba a ser. Si la perdía sabía que era por algo que en realidad todos queríamos. La perdería por todos los ciudadanos puertorriqueños. Mi mayor deseo fue el de ser libre junto al resto de los puertorriqueños y si tenía que seguir luchando el resto de mi vida por mi libertad lo iba a hacer. Vi a muchísima gente luchando por su libertad. En ese momento fueron todo sentimientos y emocionas encontradas. Sentía temor y a la vez ansiedad. No sabía lo que fuera a pasar; los resultados ni las consecuencias de la rebelión. Sentía mucho cansancio y agotamiento ya que estuve casi dos días luchando pero sabía que todo iba a ser por el bien de los puertorriqueños y los derechos de todos. Vi a muchos apoyando el Grito de Lares y eso fue algo que me motivo porque eso me dejo saber que no era la única persona luchando. Tuve la suerte de no pasar por ningún problema durante la rebelión, lo único fue que mientras tiraba mi libreta al hacendado, las autoridades me empezaron a perseguir pero logre escaparme. Sentí mucho miedo en ese momento pero la adrenalina me ayudo a escapar. En el único peligro que me sentí fue en morir pero recordemos que lo único seguro en la vida es la muerte. Debido a mi “trabajo” no pude comer mucho ya que no me pagaban con suficientes fichas. Mi ropa también la compro con mis fichas y lo único que tenia era un pantalón azul gastado y una camisa manga larga blanca con botones para proteger mi piel de los rayos del sol y también tenía un comprero de paja para tapar mi cara del sol. Vi muchas cosas diferentes pero lo más que me impacto fue la cantidad de personas apoyando el Grito de Lares. Vi la muerte de algunas personas al igual que como las autoridades se llevaban a otros presos. El Grito de Lares me hizo sentí mas puertorriqueño que nunca. Sabía que estaba luchando por mí y por los demás. A la vez sentí mucho miedo porque no sabía lo que iba a pasar.
El Grito de Lares solo duro dos días, pero esos dos días cambio la vida de muchos puertorriqueños. A los cinco años la esclavitud en la isla termino por completo y no existió el trabajo forzado más nunca. Me siento bien por haber participado en el Grito de lares porque sé que participe en algo histórico en la isla de Puerto Rico.
Soy Javier Rivera, fui jornalero y apoye el Grito de Lares. Mi historia es corta. Yo vivo en Mayagüez y fui parte del Grito de Lares. El 23 de septiembre del 1868 ocurrió una de las revoluciones más grandes en la historia de Puerto Rico. Comenzó como a eso de las 9:20pm todo por la lucha para nuestra libertad. Fui junto con mi hermano y otros jornaleros de mi hacienda a tirarle nuestras libretas al hacendado para dejarle saber que estábamos luchando por ser libres. No queríamos vivir bajo el Régimen de la Libreta más. Una vez tiramos las libretas, la policía nos vio y nos empezó a perseguir. Tuvimos la suerte de que nos pudimos escapar y logramos salir vivos de allí. Cuando volvimos a donde todo el mundo estaba, tuve el privilegio de ver como cosían la nueva bandera y la pusieron en alto. En ese momento todos gritamos “Que viva Puerto Rico libre”. Ya la revolución había terminado y pudimos ver muchos cambios en la isla. A los cinco años la esclavitud acabo y supe que yo fui una gran parte de los resultados.
Por: Karla Pita