hijos3.jpg

José Luis,
Solo nos quedan unos días más de expediciones, me han dado una asignatura de inmensa importancia. Me dedicare en estos días a reclutar campesinos; hare que se den cuenta de la resente injusticia. Te escribo esto para aclarar las razones que te había dado para justificar mi partida. Me da vergüenza haberte mentido pero tus ideales son muy distintos a los míos. Te dije que iría a San Juan a visitar mi familia, informarle sobre nuestro compromiso. Mentí, te escribo desde Mayagüez, he pasado cuatro días planificando junto a varios revolucionarios una rebelión. No tolero más esta injusticia y no puedo tolerar este gobierno que la incrementa. Con el reciente atraso de correspondencia leerás esta carta durante o después de tal rebelión. No pretendo que me perdones ni por mentirte ni por mis opiniones, solo quiero que me recuerdes. Muchos de los que andan conmigo me han informado que habrá varios encuentros con la guardia civil. Sabrás que los guardias no tienen reputación por ser gentiles. Llevo cinco años viviendo contigo, cinco años rogando por un cambio, cinco meses apoyando revolucionarios y cinco días siendo la manifestación de ese cambio que tanto he esperado. Tampoco pretendo que participes solo prométeme que me recordaras. Que recuerdes cuando nos conocimos hace quince años o cada buenas noches que me decías. Esta época que estamos creando traerá nuevas caras a nuestro gobierno, a ese gobierno con el que tanto te afilias. Quiero que cuando leas esta carta te fijes en la fecha. Será el veintitrés de septiembre, el día en cual nuestro Puerto Rico será de nosotros. José, si luego de esta rebelión que te menciono no vuelvo a casa es por que di mi vida para aquellos que vivirán el cambio. Te exhorto a que pienses, que te informes con las realidades y que te des cuenta de la injusticia. Piensa en Guillermo y sus hijos. El pobre lleva trabajando para tu familia hace cuarenta años. ¿Te acuerdas como tu padre lo golpeaba? Por ellos es que estoy arriesgando mi vida. Por aquellas buenas personas que tratamos como tierra. Si tomaras el tiempo de rebuscar ese querido gobierno tuyo, esa afiliación fiel que mantienes con suelo ajeno, encontraras un lado oscuro. En ese es el lado donde vive mi familia, los puertorriqueños y Guillermo. Basta con saber que estas personas son maltratadas y sometidas a un régimen injusto para querer ser un cambio. Mañana iré a varias haciendas a informarles a jornaleros que tienes apoyo y que en cambio participen en esta revolución, el Grito de Lares.
Tal vez nos veremos
Asunción Cardeñas.