Quisiera dejar mi huella en la historia de Puerto Rico, una referencia del siglo 19 para el uso del futuro. Por esto es que paso mis días no solo como la ama de casa que soy, si no también una escritora escondida, escribiendo una pagina cada día en mi diario.

Ayer fue un día muy importante y revolucionaria. Ayer 23 de Septiembre ocurrió la revolución que tanto hemos esperado. Yo, Sancha Clara Clandestina, quise dar mi ayuda y ser parte del día que, si dios lo permite, el mundo, los puercos militares corruptos y España, escuche y responda. La crisis ocurriendo en Puerto Rico es triste y opresiva. La pobreza que se ve y se siente de esquina a esquina en esta isla abandonada ya no se permitarra mas. Luchamos ayer por un mejor mañana, para que mis hijos puedan comer más que pan viejo y sopa sosa todos los días. Nos arriesgamos las vidas en lucha del respeto que nos merecemos.

Mi participación en esta revolución que paso en Lares fue secretamente reuniéndome con otras amas de casa y mujeres como yo para concientizar las de la importancia de lo que esta sucediendo. Tengo una bendición de dios, una suerte tremenda que soy capaz de poder escribir y leer, y uso y usare esta bendición para levantar y animar a las mujeres de Puerto Rico. No solo son los hombres que tienen el derecho de estar molestos y querer revolucionar contra este poder dictatorial. Las mujeres tenemos todo el mismo derecho de tomar acción en esta causa.

El 22 de septiembre me reuní clandestinamente con las mujeres de mi pueblo. Discutimos ideas revolucionarias como jamás se había hecho. Mujeres como nosotras no deberíamos escondernos detrás de nuestros esposos. Tenemos que luchar y estar ahí en el centro de todo, como yo hice, participando en el mismo pueblo de Lares al lado de mi esposo y mis 3 hijos. Una voz alentadora como la mía es lo más necesitado de las personas en una revolución y soy orgullosa de haber tenido la fuerza de ser unas de las mujeres participantes en la revolución de Lares ayer.

Me atrevo a arriesgar mi vida por mi isla, por mi patria, para que mi esposo tenga mejores derechos de los que tiene ahora como hacendado, por el futuro de mis 3 hijos que apenas tienen 5, 9, y 13 años. Tengo suerte que no me arrestaron, ni a mi familia, porque las consecuencias podían haber sido graves, pero por mi patria ago lo que sea. Nosotros, los revolucionarios/as, las voces atrevidas, no pedimos mucho, al contrario, queremos nuestros derechos y la justicia. Por esto lucho, por esto es que todos luchamos. Poco a poco yo se que todas nuestras voces serán escuchadas y la justicia se convertirá en nuestra realidad.

El día comenzó como cualquier otro, pero en nuestros corazones todos sentíamos que no fue un día como cualquier otro. Yo preveo que el 23 de septiembre será un día reconocido en la historia de Puerto Rico para siempre, simplemente por el esfuerzo de confrontar a la autoridad. Sinceramente yo se que no hice tanto como los hombres de la patria, pero el simplemente estar ahí y apoyar a la causa es mas que suficiente, y por esto es que nosotras las amas de casa de Lares somos parte de la revolución para un futuro mejor.